El Gobierno intenta su sueño ¿imposible?: una «flotación sucia» para el dólar blue

Publicado por on Ago 5th, 2021 y archivado en Opinión. Sigue las actualizaciones de esta noticia mediante RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta a esta noticia.

Es el sueño imposible de todos los funcionarios K desde que se inventó el cepo a fines del 2011: poder dominar al dólar blue, que por definición es un mercado ingobernable e imposible de regular. Todos los intentos fallaron, ya fuera mediante la persuasión o mediante la represión con gendarmes en plena City, y cuando se hizo evidente que no se lo podría mantener a raya, se intentó minimizarlo con retórica, como cuando en sus tiempos de ministro, Axel Kicillof, calificaba al blue como «inexistente» por su escaso volumen.

Pero todos saben que, por más que se lo quiera ignorar, una gran parte de la economía está pendiente de esta cotización, al punto que lo toma como referencia para recalcular los costos de reposición. Y hasta se le atribuye la capacidad de tergiversar el comercio exterior, haciendo que los exportadores retengan o subfacturen su producto y que los importadores adelanten las compras.

Además, como se demostró muchas veces, la escapada del blue respecto del tipo de cambio paralelo es un factor que incentiva la retirada de depósitos de los bancos: ya la había pasado a Cristina Kirchner -que vio reducirse a menos de la mitad las colocaciones en dólares- sino que también ocurrió un episodio de corrida de ahorristas atemorizados el año pasado, que en el pico de la crisis se llevaron un promedio de u$s100 millones diarios.

En otras palabras, el blue no sólo genera malhumor social sino que es una fuente de inflación y de inestabilidad cambiaria. El diagnóstico es que ya no alcanza con sacrificar reservas mediante la venta de bonos para sacar presión sobre el dólar oficial, ni tampoco alcanza con haber restringido la operatoria del «contado con liqui» para ponerle un techo al dólar de las grandes empresas en el mercado financiero.

Ahora, el Gobierno se está fijando el objetivo de lograr algo inédito: implantar un esquema de «flotación administrada» para el dólar blue. Los primeros intentos se vieron en los últimos días, cuando el mercado asistió con sorpresa a la caída de $5 en la cotización del paralelo, luego de una escapada que puso nerviosos a todos los actores del mercado.

Y, por si quedaban dudas de que lo ocurrido no fue casualidad sino un efecto buscado deliberadamente, el propio Martín Guzmán aclaró en una entrevista televisiva: «Es un mercado que tiene una volatilidad superior a la de otros mercados cambiarios. La situación hoy es tal que tenemos los instrumentos para poder mantener estable la brecha cambiaria entre el dólar oficial y el paralelo».

Y dio pistas respecto de cuál puede ser la estrategia: «El Banco Central ha estado desde noviembre del año pasado acumulando reservas, lo que pone a la situación externa en una posición de mucha mayor resiliencia. Recordemos que el año pasado la brecha entre el dólar oficial y el contado con liquidación llegó a ser del 130 por ciento y con respecto al dólar blue llegó a ser del 150 por ciento».

Recordó que, cuando parecía que una devaluación del tipo de cambio oficial parecía inevitable, se fijó el objetivo de evitar ese salto, por considerar que implicaría una contracción de la actividad, con lo que se aplicaron medidas específicamente orientadas a calmar el frente cambiario: «Desde entonces hasta hoy estamos en una posición de mucha mayor resiliencia con un nivel de reservas significativamente superior a la de octubre del año pasado». 

Claro, lo que Guzmán no dijo es que buena parte de esa «resiliencia» no vino por parte de las medidas tomadas en la operatoria de venta de bonos sino en la lluvia de sojadólares, que dejaron en los siete meses que van del año unos u$s20.000 millones, un nivel similar al de todo el año pasado. Pero esa buena noticia tiene su lado B: en los meses que faltan, el flujo de divisas por la agroexportación será menor, mientras la expansión monetaria será mayor.El mercado de bonos vio nuevas posibilidades de arbitraje, como la compra de dólar MEP y la reventa en el paralelo, lo cual puso un freno al blueEl mercado de bonos vio nuevas posibilidades de arbitraje, como la compra de dólar MEP y la reventa en el paralelo, lo cual puso un freno al blue

Manos amigas en el nuevo «rulo»

Los primeros intentos por provocar una «flotación sucia» del blue se evidenciaron en los últimos días. La seguidilla de bajas en el paralelo fue atribuida por expertos del mercado cambiario a operaciones grandes en el MEP, lo que permitió que grandes jugadores pudieran hacerse de dólares a $168 para luego venderlos en el mercado paralelo a una cotización de $177, que les dejaba la ganancia del «rulo» pero era lo suficientemente baja como para inducir a la caída del precio. Ventajas de un mercado pequeño, que reacciona con velocidad a los cambios en la oferta.

Aun así, no se trata de una estrategia indolora para el Banco Central: ese mayor volumen en el MEP se logra con la venta de bonos dolarizados. En otras palabras, con el sacrificio de reservas.

Claro que también hubo otro elemento que jugó a favor: en los últimos días del mes, la demanda siempre disminuye, de manera que habrá que mirar con lupa lo que ocurra en estos primeros días de agosto, cuando los compradores vuelvan a aparecer con fuerza, para saber qué tan fuerte es la «resiliencia» de la que hablaba Guzmán.

Lo cierto es que parece haber un pacto de coexistencia pacífica con los «cueveros», que se dan cuenta de la inconveniencia de las escapadas demasiado bruscas, e incrementan sus ventas para ponerle un tope al precio cuando el blue se transforma en noticia. No lo hacen por altruismo, claro, está, sino por temor a que en un arrebato de desesperación haya un incremento de controles por parte de las autoridades.

Más bien, el método que se prefiere es el de la intervención de las famosas «manos amigas», un eufemismo con el que se refieren en el mercado a las casas de cambio y bancos, que con anuencia del Central vuelcan dólares en el paralelo cuando se producen aumentos en la demanda.

El antecedente Moreno

No se trata de métodos nuevos, por cierto. Ya en 2013 lo había puesto en práctica Guillermo Moreno, quien habló con banqueros de la City que tenían buen diálogo con el entonces gobierno de Cristina Kirchner, para pedirles que intervinieran discretamente en el mercado paralelo.

Eran días en los que se intentaba «desdolarizar» la economía a través de pagarés en dólares y otras innovaciones como el Cedin que, en definitiva, no tuvieron mucho andamiento. Pero Moreno quería que mientras se implementaban esos instrumentos el mercado estuviera más calmo.Guillermo Moreno fue el primero en defender la tesis de que el Gobierno debía intervenir en el mercado del blue y recurrió a Guillermo Moreno fue el primero en defender la tesis de que el Gobierno debía intervenir en el mercado del blue y recurrió a «manos amigas»

Ya habían fallado todos los intentos de «desdolarizar» la economía, incluyendo la introducción del hoy olvidado Cedin, un instrumento con el que se pretendía sustituir al billete verde en operaciones inmobiliarias.

Moreno se reunió con banqueros, les explicó la necesidad de bajar el dólar, puso un precio objetivo y les garantizó que tendrían vía libre para ofrecer divisas a ese precio hasta que el mercado diera señales de tranquilidad. Así se justificaba el inefable ex funcionario en una reunión con empresarios: «A la economía la vamos a ir blanqueando de a poco. Pero hoy tenemos una economía en negro en la que hay que intervenir. Si un secretario de comercio interior no interviene en el mercado negro, no está interviniendo en la economía».

Su resultado fue efectivo, aunque de duración breve: antes de las «manos amigas» el blue había llegado a cotizar a $10,45, en dos semanas cayó hasta $8,43 y al mes tocó un mínimo de $7,86. Fue una calma de unos tres meses, hasta que luego el dólar retomó la carrera alcista y volvió a niveles de $10 sobre fin de año.

Entre la persuasión y la represión

¿Se repetirá la historia? Por lo pronto, los economistas cercanos al Gobierno están insistiendo en la necesidad de tomarse al blue en serio y no confiar en la buena suerte ni en el buen humor del mercado. Ocurre que no faltaron quienes atribuyeron el desinfle del blue a las declaraciones «tranquilizadoras» de Cristina Kirchner en el sentido de que no habría un default con el FMI y que la ayuda extraordinaria de u$s4.354 millones no sería usada para financiar gasto público sino para reforzar las reservas.

Pero es un año electoral y los motivos de desconfianza sobre la economía -y, sobre todo, la sospecha de que una devaluación post elecciones es inevitable- son el caldo de cultivo perfecto para que el blue retome su escalada.

Por eso un economista cercano al Gobierno -y siempre mencionado como «ministeriable»- como Emmanuel Álvarez Agis, abogó porque se instrumente «una flotacion sucia» en el mercado paralelo.

«Ya aprendimos que la libre flotación es una pésima idea para una economía como la argentina. Ahora, es una mala idea tanto en el oficial como en el paralelo. Durante buena parte del año pasado hubo una política de una flotación administrada en el oficial y una libre flotación en el paralelo. Eso fue una pésima idea, porque el paralelo te contagia las reservas«, dijo el economista en entrevista con El Cronista.

La recomendación es clara: para no repetir la traumática experiencia del año pasado, cuando el blue llegó a $195, el Gobierno debe decidirse a intervenir en el mercado paralelo.

No es la única influencia que Cristina Kirchner está recibiendo en estos días: Alfredo Zaiat, uno de sus economistas preferidos -quien ya la indujo a tomar distancia de las gremiales agropecuarias– denunció una «campaña para forzar una fuerte devaluación».

Siempre fue un argumento sensible para Cristina, que durante su gestión gubernamental solía justificar cada suba del dólar con teorías conspirativas. Zaiat argumenta que, dado que el BCRA ha ganado reservas, que hay fuertes controles cambiarios, balanza comercial superavitaria y que hasta el índice Big Mac afirma que Argentina no sufre retraso cambiario, no hay motivos racionales para una suba del dólar.

En conclusión, se está regenerando en un sector del kirchnerismo la vieja idea de que hay sectores que ganan con la desestabilización de la economía y que, en plena campaña electoral, el público está particularmente sensible y atento a los argumentos sobre crisis inminentes.

«La clave entonces será saber administrar e intervenir con todas las herramientas monetarias y financieras disponibles para minimizar el costo de las diferencias entre las cotizaciones del dólar», advierte el economista.

En tanto, otro referente cercano a Cristina Kirchner, el ex viceministro Roberto Feletti, también se mostró preocupado por el blue, pero se mostró más proclive a usar métodos represivos.

«Claramente se advierte la intencionalidad política desestabilizadora al disparar el precio del dólar en un mercado opaco y no regulado desde la política económica y con muchas posibilidades de adquirir volatilidad ante la acción de un puñado de agentes económicos poderosos, que luego se amplifican mediáticamente», escribió en una columna de opinión, al describir cómo el blue se había disparado luego de que el Gobierno introdujera las nuevas restricciones para operar el «contado con liqui».

Una visión que va a contramano de la mayoritaria en el mercado, donde se cree que fue precisamente la acción del Gobierno lo que incentivó la suba del blue, al hacer más pequeño y difícil de operar el mercado de bonos.

Pero Feletti, que ya estuvo en el Gobierno en momentos en que se peleaba contra el dólar a fuerza de clausurar sociedades de bolsa y casas de cambio, advierte que «frente a este mercado, el Banco Central debe actuar en su rol de Superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias y como autoridad de aplicación de la Ley Penal Cambiaria«.

El ex viceministro -que ahora trabaja en el Senado, cerca de Cristina- recuerda que el mercado bancario argentino está concentrado en pocas entidades y el control resulta sencillo. «Los mayoristas de cambio de la ‘city’ porteña son pocos», es su mensaje hacia los funcionarios que hoy están en el equipo económico.

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