Cristina dio otro paso para que la Corte se quede sin las escuchas judiciales

Publicado por on Jun 5th, 2020 y archivado en EL PAIS Y EL MUNDO. Sigue las actualizaciones de esta noticia mediante RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta a esta noticia.

En la tercera sesión remota que preside, Cristina Kirchner consiguió que la mayoría oficialista del Senado rechace dos decretos de Mauricio Macri que traspasaron el sistema de escuchas judiciales desde la Procuración a la Corte Suprema.

Se trata del 256, que firmó el ex presidente en diciembre de 2015 para darle al máximo tribunal el control de las intervenciones telefónicas, al crear bajo su órbita el Departamento de Interceptación y Captación de las Comunicaciones (DICOM) que hasta entonces tenía a cargo Alejandra Gils Carbó.

El otro es el 102 de casi dos años después, que ratificó por tres años en el cargo del sistema a los camaristas Martín Irurzun y Javier Leal de Ibarra. La vicepresidenta los acusa de filtrar sus conversaciones con el ahora senador Oscar Parrilli.

Para que los decretos pierdan validez aún resta que repita el trámite la Cámara de Diputados, donde el oficialismo no tiene mayoría propia, pero hizo valer sus aliados la semana pasada, cuando Cambiemos no pudo eliminar los superpoderes del jefe de Gabinete.

En el Senado, el principal bloque opositor no quiso participar de la votación, molesto porque considera que las sesiones remotas sólo pueden ser habilitadas para temas referidos al coronavirus, según el decreto de Cristina que las reglamentó.

El oficialismo hizo caso omiso a esa letra y avanzó en eliminar dos decretos que ya fueron dictaminados a favor en su momento, pero nunca pasaron por el recinto. Le sobraron votos: tuvo 42, 40 propios y 2 aliados: Alberto Weretinleck y Magdalena Solari Quintana.

Los decretos fueron rechazados por la bicameral de trámite legislativo, aún cuando habían sido aprobados hace dos años, un caso inédito. “La mayoría absolutadefinió que no existe norma expresa que impida dictaminar dos veces sobre el DNU, que no han pasado por ninguna de las dos cámaras”, interpretó Anabel Fernández Sagasti, vicejefa de Cambiemos.

“Cuando se aprobó el decreto el entonces senador Ángel Rozas cometió el sincericidio de decir que le daban las escuchas a la Corte porque no confiaban en la procuradora. Luego designaron a Irurzun en un sorteo que fue anticipado por los medios dos días antes. Y firmaron otro decreto para ratificarlo. Lo que hicieron fue poner un dispositivo legal que era para cuidar a los argentinos, a espiar a opositores empresarios y ahora nos enteramos que también a los propios”, en alusión a la denuncia de Cristina Caamaño, la interventora de la AFI.

 “El mismo organismo que tenía que garantizar que el sistema de escuchas no violara las libertades individuales era el que estaba interviniendo los teléfonos y filtrando las conversaciones a los medios de comunicación”.

La mendocina responsabilizó a la Corte sin nombrarla. “El mismo organismo que tenía que garantizar que el sistema de escuchas no violara las libertades individuales  era el que estaba interviniendo los teléfonos y filtrando las escuchas a los medios de comunicación”.

“Usaron una herramienta que es para proteger a los argentinos del delitos organizado para espiar a opositores, empresarios e incluso a los mismos funcionarios del ejecutivo. Volvimos a los sótanos de la democracia. Estos DNU deben ser derogados con suma urgencia porque los escándalos de espionaje paralelo que están saliendo a la luz significan que el Congreso debió haber tomado cartas en el asunto cuando Macri violó la Constitución firmándolos”.

Más duro fue su compañero Carlos Caserio. “Macri espiaba a toda su familia cuando era jefe de Gobierno y en la presidencia espió a todo el país con los recursos del Estado”. Antes de desconectarse junto a los suyos, el jefe de Cambiemos Luis Naidenoff, evitó defender  a la Corte pero anticipó que no apoyará la vuelta de las escuchas a la procuración, por ser la parte que instruye la investigación.

“El espionaje es un problema institucional que trasciende al Gobierno. Es una deuda de los 90, que hay que analizar a fondo cómo evolucionó en el tiempo. El espionaje afectó a todos. No se salvó nadie y únicamente se resuelve en el marco del estado de derecho”.

Le reprochó a Cristina haber puesto al entonces jefe de inteligencia de la armada César Milani al frente de la fuerza y dijo no tener “ningún empacho en decir que en materia del inteligencia, la justicia no es parte de la solución sino del problema del espionaje ilegal. Pero lo tenemos que abordar de manera seria”, cerró el formoseño antes de irse.

Parrilli hizo su defensa. “La oposición dice que hay que discutir pero se van de la sesión, parece que hay una contradicción muy grande.  Las escuchas que me hicieron las usaron para burlarse, para difamarnos, para desacreditarnos dándoselas a los medios de comunicación”, se lamentó.

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