Schiaretti arrasó en Córdoba y todo el país lo mira como el “nuevo juez”

Publicado por on May 13th, 2019 y archivado en Opinión. Sigue las actualizaciones de esta noticia mediante RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta a esta noticia.

Los festejos en el bunker de Juan Schiaretti se repiten tras la aplastante victoria de este domingo al consagrarse reelecto gobernador de una de las principales provincias argentinas. De hecho, es el segundo distrito más importante a nivel país en cantidad de electores con el 8,6% del total, después de Buenos Aires.

Promediando el escrutino, Schiaretti obtenía el 58,82%, mientras que Mario Negri (Córdoba Cambia), sacaba el 16,66% y el candidato radical Ramón Mestre, 12,16%

Un triunfo contundente pero no tan sorpresivo que proyecta a este dirigente a tener un rol decisivo no sólo en Córdoba, sino también a nivel nacional por el tipo de apoyo político que puede otorgar y reconfigurar a las distintas fuerzas.

En especial, con este amplio respaldo popular, Juan Schiaretti puede ser el “juez” que defina quién será candidato en octubre a Presidente de la Nación por Alternativa Federal, la coalición que formó con Roberto Lavagna y Sergio Massa, entre otros representantes, que hasta el momento mantienen disputas internas porque todos ellos buscan ponerse la banda celeste y blanca.

Todo esto a pesar de que Schiatetti sostuvo tras emitir su voto que le parece muy “apresurado hacer una lectura nacional con la elección de Córdoba” y afirmó que “los de afuera son de palo”.

“Acá en Córdoba los de afuera son de palo”, remarcó Schiaretti ante las especulaciones de dirigentes nacionales peronistas y de la alianza Cambiemos.

Incluso, la importante cantidad de votos obtenidos por el reelegido gobernador puede ser un aliciente para su relanzamiento nacional y aspirar a llegar a la Casa Rosada.

Al mismo tiempo, los rumores y posibilidades señalan que, en caso que no haya acuerdo en su alianza partidaria y no se le presenten chances de llegar al poder, el gobernador podría establecer un acuerdo con Cambiemos para apoyar a la reelección de Mauricio Macri. Sobre todo porque tiene buena relación con el actual primer mandatario, vinculo que data desde los tiempos en que Schiaretti era empleado del grupo de empresas del actual Presidente.

Más allá de las especulaciones que se irán dilucidando con el correr de las horas y los días, y de la lógica histórica y de interna provincial que tuvo la votación, lo que no pasa desapercibido es que el resultado de Córdoba muestra un termómetro para evaluar la elección presidencial.

El gran apoyo a Schiaretti “será un gran ordenador de lo que es hoy un escenario confuso a nivel nacional”, resume Lucas Romero, director de la consultora Synopsis.

Como primera lectura, este amplio margen de votos obtenido en las elecciones reflejó un acierto del peronismo cordobés en dar un cambio de timón y apertura ideológica al abandonar el nombre de “Unión por Córdoba”, que utilizó en los últimos 20 años, para pasar a llamarse “Hacemos por Córdoba”, que incluye una alianza de Schiaretti con el GEN de Margarita Stolbizer, al socialismo conducido por el santafesino Antonio Bonfatti y otras fuerzas menores.

Es decir, dejó de proponer una orientación ideológica central para virar hacia una composición más progresista, en una búsqueda hacia un cambio y alternativa de modelo.

En la previa, ya varios analistas habían adelantado a iProfesional que Schiaretti iba a ganar las elecciones en Córdoba “cómodamente”.

“Es una provincia que está mejor que otras y el gobernador tiene buena imagen y es uno de los que tiene mayor experiencia de gestión, porque no sólo estuvo varias veces al frente del gobierno de Córdoba sino que tiene experiencia en un contexto de crisis. Por estas características, me parece que está bajo la lupa nacional”, dice el analista Julio Burdman a este medio.

También resalta que en la figura de Schiaretti sobresale que “es un hombre que no es joven y que está pasando por una etapa en la cual hay muchas miradas del círculo rojo sobre él, por eso hay que seguir con atención el rol que él puede jugar en este momento”.

Justamente, la edad no es un dato menor en el reelegido Gobernador y contador público nacido en la ciudad de Córdoba, ya que el mes que viene cumple 70 años, hecho que puede incidir directamente en que tome la decisión de tener un rol preponderante sólo desde la toma de decisiones a nivel nacional, pero no desde la práctica cotidiana, debido a que requiere un ritmo vertiginoso y agotador.

Este análisis es completado por la visión de Romero, que indica que el post de las elecciones de Córdoba puede ser “decisivo para el ajedrez nacional”, porque si Lavagna no recibe un apoyo por parte de Schiaretti que le clarifique el escenario en relación a su candidatura, “le pondría un gran interrogante a su futuro y podría ser un golpe de efecto que lo termine de empujar a Massa a volcarse al kirchnerismo”.

Pero no son todas rosas para el oficialismo provincial, en la competencia electoral el reelegido gobernador tuvo que afrontar los dardos del kirchnerismo, la izquierda y Cambiemos con el fin de restarle votos.

Mario Negri acusó a Schiaretti de “populista de taco” y de “hacer cualquier cosa” para ganar.

Incluso, días atrás acusó por redes sociales que “el kirchnerismo del país apoya a Schiaretti, hasta Aníbal Fernández. Ante tanto silencio y tanta verdad oculta, sería bueno que hable y le diga a los cordobeses qué hará si CFK termina siendo la candidata del PJ”.

Y sentenció Negri: “Yo personalmente no tengo dudas: la apoyará, como lo hizo siempre”. Estas palabras las justificó en que acusó que hubo un acuerdo entre el oficialismo provincial y el kirchnerismo, donde se evidenció en que “bajaron la lista de Unidad Ciudadana, llevan a Acastello de legislador y tiene el apoyo de Aníbal Fernández”.

En tanto, el kirchnerismo, que bajó su propia lista que iba a encabezar el diputado Pablo Carro, por falta de acuerdo político con la oficialismo local “Hacemos por Córdoba”, redobló la apuesta al llamar a no votar por él, “ni a ningún candidato del modelo neoliberal”.

Por el lado de la izquierda, se presentó mediante tres opciones diferentes de candidatos a la gobernación: el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), el Movimiento al Socialismo (MAS) y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST). Su estrategia fue captar a los votantes kirchneristas, por lo que sus críticas también se volcaron al gobernador cordobés, al que catalogaron como “socio político de Macri” y de manejar una provincia con “un endeudamiento similar al del país, en moneda extranjera”.

Acusaron al gobernador de firmar el pacto fiscal, apoyar la reforma a los jubilados y aprobar “el presupuesto del FMI”.

Otras fuerzas

El amplio triunfo de “Hacemos por Córdoba” fue ayudado también por la fractura en el seno de Cambiemos producida en marzo pasado, que terminó presentándose con la fórmula “Córdoba Cambia”, encabezada con la candidatura a gobernador de Mario Negri y Héctor Baldassi, como vice, en una alianza compuesta por el Frente Cívico de Córdoba, el PRO y Unión Popular.

Y, por afuera del oficialismo nacional, se ubicó la Unión Cívica Radical (UCR) con Ramón Mestre.

En la antesala a los sufragios, los analistas ya preveían que ambos candidatos afines al macrismo (Negri y Mestre) iban a reunir en cada caso alrededor del 20% de los votos.

“Creo que en Córdoba se expresan las dudas que tiene el radicalismo sobre Cambiemos a nivel nacional”, sintetiza Burdman.

Tampoco tuvo tanta fuerza el apoyo que recibió Negri la semana pasada por parte de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, que es la dirigente con mejor imagen de Cambiemos.

Más allá de las particularidades, esta división de Cambiemos es presentada desde el Gobierno a la opinión pública como un caudal electoral de cara a las presidenciales que se lee como la suma de estas dos fuerzas.

“Ahí está la ventaja de que vayan separados, porque está claro que los votantes de Mestre y de Negri no son los mismos, según nuestras investigaciones. Cada uno tiene votos por afuera de esa identidad y eso le permite al Gobierno estirar su base de apoyo al estar ambos divididos y sacar un mayor caudal entre los dos por su lado”, resume el analista de Synopsis a este medio.

Por lo pronto, el Gobierno apuesta a que estos resultados sean coyunturales y localistas, pero que en octubre los cordobeses sigan brindando un voto de confianza a Cambiemos.

De hecho, Córdoba es uno de los principales caudales electorales del oficialismo nacional, algo demostrado en el apoyo que recibió Macri en las elecciones de 2015, donde obtuvo la mayor diferencia de todo el país.

En cuanto al impacto que habrá en la Casa Rosada, en analista cordobés Gustavo Córdoba le indica a iProfesional: “En el actual contexto, con tanta debilidad del Gobierno nacional, la derrota de sus candidatos no va a generar buenos momentos para Cambiemos. Córdoba le ha dado en el 2015 y 2017 grandes resultados electorales y puede marcar un antes y un después de la fortaleza política del gobierno de Macri”.

En conclusión, el año electoral se caracteriza en todo el territorio federal por el desdoblamiento de las elecciones provinciales. Según un informe de la consultora Analytica, dos de cada tres provincias tuvieron o tendrán elecciones locales separadas de las nacionales.

Asimismo, el mismo relevamiento destaca otro dato importante: en dos de cada tres provincias Cambiemos ya no se denomina así, porque los frentes provinciales dominados por el radicalismo “han preferido adoptar otras denominaciones”. Esta situación es muy distinta a la ocurrida en las elecciones de 2017, donde había una unificación.

“Hay, en definitiva, un alejamiento (¿espíritu de preservación?) de la política provincial respecto de la nacional”, concluyen desde Analytica.

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