Zonda

Publicado por on Jun 17th, 2010 y archivado en Columnistas. Sigue las actualizaciones de esta noticia mediante RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta a esta noticia.

Por Cynthia Chiappari.

Esta es la historia de un Argentino, que hizo historia en Italia con la fabricacion del ZONDA.


Hay personas que aunque se crian en el lugar menos indicado para destacarse en una actividad, hacen lo imposible para lograr el clima ideal que les permita realizar sus numerosas inquietudes. Este es el caso de Horacio Raúl Pagani, nacido en Casilda hace 50 años del matrimonio formado por Marta LavandaioMario Pagani. Desde niño siempre soñó y estuvo convencido de que su futuro era el de diseñar autos de Gran Turismo. Y nunca dudó de que su lugar en el mundo era Italia, precisamente la ciudad de Modena, la mítica “Terra di Motori”, donde nacen los autos más sofisticados del mundo. Con la inocencia propia de un niño, pero con la convicción de quien sabe muy bien qué es lo que quiere en la vida, Horacio solía asegurarles a quienes quisieran escucharlo que él algún día allá se marcharía y se convertiría en diseñador y constructor de autos.

Comenzó dibujando autos y modelándolos en madera balsa, con la ayuda de la técnica que le enseñó Adolfo “Tito” Ispani, un viejo maestro del modelismo naval y aeronáutico. A la edad de 12 años ya había realizado sus principales “obras”, algunas de las cuales se conservan todavía en una vitrina intocable de su empresa de Modena. Después restauró dos motos y a los 15 años construyó una Minimoto, junto a su amigo y compañero de aventuras mecánicas Gustavo Marani, quien lo había acercado por primera vez al interior de una fábrica de verdad. Luego, con el chasis y el motor de un viejo Renault Dauphine destartalado, construyó un Buggie, que patentó y paseó por los generosos bulevares de Casilda. Tenía sólo 17 años.

Cumplidos sus estudios secundarios, se propuso hacerse de una formación autodidacta para conocer de la A a la Z cómo se hacen y funcionan los autos. Con tal de cumplir su objetivo, hizo de todo: construyó muebles metálicos, casas rodantes, cúpulas y carrozados para camionetas, algunas herramientas agrícolas y hasta camas, sillas de ruedas y otros elementos para discapacitados.

En 1978 dio un paso importante al construir con sus propias manos, contando sólo con “una pequeña ayudita de sus amigos”, un monoposto de Fórmula 2 Nacional, que de inmediato pasó a formar parte del equipo Renault de Argentina y corrió con regular performance durante varias temporadas. En las pistas hizo amistad con el gran constructor Oreste Berta, su ídolo de la época de los Torinos, que confió en la potencialidad del muchacho de Casilda y lo presentó ante quien tenía las llaves que lo introducirían en el fantástico mundo de los autos superdeportivos. Pero esta historia la dejamos en manos de nuestro director, Hugo Racca, de quien reproducimos un artículo que publicara este año en la Revista EMOZIONI, órgano oficial de Pagani Automobili, la empresa que llegó a construir Horacio Pagani.

Desde la pampa argentina a Modena, detrás de un sueño demasiado ambicioso. La historia de Horacio Pagani

En noviembre de 1982, un joven ilusionado llegó al aeropuerto de Malpensa, en Milano. La mirada segura, convencido de que la empresa que lo esperaba era decisiva para su futuro. Llevaba entre sus manos, bien apretadas cual tesoro que no debe perderse, cinco cartas. Se las había escrito unos días atrás nada menos que la mayor leyenda viviente del automovilismo mundial: Juan Manuel Fangio, el hombre que con su magia había emocionado a millones de apasionados. Las cartas estaban dirigidas a los máximos dirigentes de la industria de autos de Gran Turismo del norte de Italia, entre ellos Enzo Ferrari y el ingeniero Giulio Alfieri, de Automobili Lamborghini.

Su nombre: Horacio Raúl Pagani. Había nacido 27 años atrás en el seno de una familia de origen italiana de Casilda, una pequeña población agrícola de la pampa húmeda argentina. Como tantos niños llenos de ideales, ambicionaba convertirse en diseñador y constructor de autos superdeportivos, que había comenzado a soñar con las revistas, a dibujar y modelar en madera balsa desde su más temprana infancia. Sabía que su país no podía darle esta oportunidad. Por ello, como intuyendo su lugar en el futuro de la industria, con una convicción que aún hoy asombra, decidió aceptar el desafío de competir con los mejores, en la mítica Terra di Motori, donde nacen los autos más lindos del mundo.

El resto de la historia es conocida: Horacio Pagani consiguió un lugar en Lamborghini como operario de tercer nivel, y poco a poco logró demostrar sus cualidades. Durante aquellos años iniciáticos, se le confiaron algunos de los proyectos más importantes de la empresa, entre ellos el reestyling del Countach 25° Anniversary y la construcción del Countach Evoluzione, primer GT en el mundo construído totalmente con la tecnología de la fibra de carbono.

En 1991, convencido de que el futuro de los autos de GT eran los materiales avanzados, fundó Modena Design S.p.A., especializada en servicios de design, proyectación, ingeniería y construcción de modelos y piezas en materiales compuestos. Trabajó para Lamborghini, Renault, Berman, y los equipos de competición de Dallara, Aprilia, Lamborghini y Ferrari.

Mientras tanto, con enorme paciencia, dedicando todas sus horas libres y con un esfuerzo económico que excedía sus posibilidades, Horacio Pagani daba día a día forma a la criatura. En principio el auto debió llamarse Fangio, como una muestra de agradecimiento al hombre que había creído en su futuro; pero al fallecer el gran campeón, por respeto a su persona decidió bautizarlo Zonda, en honor al viento potente y cálido que sopla en los Andes argentinos.

A fines de 1998 fundó Pagani Automobili Modena S.p.A., y en marzo de 1999 la primera versión del Zonda C12, con motor Mercedes-AMG, de 6 litros y 450 HP, se presentó en el prestigioso Salón Internacional del Automóvil de Ginebra, totalmente homologado y disponible para la venta. Luego vinieron las versiones C12S, de 7 litros y 550 HP y C12S de 7.3 litros y 555 HP, el Zonda Roadster y, en marzo de 2005, el Zonda F, con 602 HP de potencia en la versión Standart y 650 HP en la versión Sport Club.

Desde aquel 1999, la prensa especializada elogió reiteradas veces el trabajo de Horacio Pagani: en 2001 el Zonda S fue considerado Car of the Year por la revista EVO (Inglaterra); en 2002 Performance Car of the Year por la revista CAR (Inglaterra) y la Pagani Automobili S.p.A. obtuvo de la revista AUTOCAR (Inglaterra) la distinción como Specialist Manufacturer of the Year. Ese mismo año el auto obtuvo el récord para autos homologados en el circuito largo de Nürburgring, con 7’44’’, verificado por la revista SPORT AUTO (Alemania); en abril de 2004 la revista EVO consideró al Zonda en segundo lugar entre los mejores autos de la última década, y en septiembre del mismo año fue distinguido como “la più bella macchina delle italiane”, en la localidad de Salsomaggiore Terme, en un evento paralelo a la elección de Mis Italia 2004. En noviembre de 2005, el Pagani Zonda volvió a Nürburgring con su versión F Coupé y mejoró su propio récord, con una marca de 7’32’’, además de superar con éxito todas las pruebas del Supertest de la revista SPORT AUTO. Ese mismo mes también obtuvo el récord en la pista TOP GEAR, en Inglaterra, supervisado por los técnicos de la revista del mismo nombre. Al mes siguiente, el Zonda F logró la “Palme d’Or”, importantísimo reconocimiento que anualmente otorga la revista frencesa SPORT AUTO. En su siguiente edición comentó: “El Zonda F Coupé es sin dudas el mejor Supercar de 2005”.

Nuestro país también valoró la obra de Horacio Pagani: en noviembre de 2000 la Fundación Juan Manuel Fangio y la empresa Firestone Argentina lo reconocieron como “uno de los cinco profesionales que más contribuyeron a difundir el automovilismo argentino en el mundo”, junto a José Froilán GonzálezOreste BertaCarlos ReutemannJuan Gaffoglio. Y su ciudad natal lo distinguió, en diciembre de 2004, con el título de Embajador de Casilda ante el Mundo, junto al destacado futbolista Jorge “Coque” Griffa.

Como si todo esto fuera poco, recientemente un grupo de investigadores de las universidades de Viena y Parma, luego de poner bajo la lupa a los más importantes diseñadores y constructores de autos de la historia, concluyeron en que Horacio Pagani es “El Ettore Bugatti del Siglo XXI”.

Un sueño demasiado ambicioso para un humilde niño de pueblo que comenzó modelando autos en madera balsa. Pero un sueño felizmente cumplido.

En nuestra próxima Columna, te voy a contar todos los detalles de este impresionante auto, de un sueño de un Argentino, que se hizo realidad.

E-mail: prensapuragital@gmail.com

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