Viajemos un poco….

Publicado por on May 30th, 2010 y archivado en LOCAL Y REGIONAL. Sigue las actualizaciones de esta noticia mediante RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta a esta noticia.

Hoy Patagonia Argentina.

La cordillera de los Andes exhibe su grandeza en las provincias patagónicas. Bosques milenarios y silenciosos con especies vegetales autóctonas se extienden hacia las orillas de los espejos de agua. En las cumbres de las montañas, la naturaleza se desborda en picos de granito y campos de hielo que derraman sus lenguas glaciares en lagos de belleza inigualable. Manifestaciones pictóricas que sobrevivieron en los aleros de la Cueva de las Manos por casi 10.000 años, encarnan la más antigua expresión de los pueblos sudamericanos.

Imponentes mamíferos y aves marinas viven algunas temporadas en las agrestes costas patagónicas donde cumplen parte de su ciclo vital. Colonias de lobos marinos juegan y descansan en islotes y restingas. Los elefantes marinos del sur tienen en Península Valdés el más importante apostadero continental del mundo. Los golfos Nuevo y San José, separados por el istmo Carlos Ameghino, son escenario del arribo de la ballena franca austral que acude puntualmente para dar a luz a sus crías y procrearse. Maras, ñandúes y guanacos corren por la estepa y en Punta Tombo anida la mayor colonia de pingüinos magallánicos del planeta. La atónita mirada del visitante contempla esta cadencia que se repite desde tiempos inmemoriales.

Y al sur, la Tierra del Fuego y la ciudad más austral del mundo, Ushuaia, una puerta abierta hacia la inmensa soledad de la misteriosa Antártida.

Actividades.

Turismo Activo.

Los parques nacionales, montañas y bosques, convierten a la Patagonia en la región elegida para la acampada, el senderismo y el trekking. Ejemplares de ciervos colorados y jabalíes europeos fueron introducidos en estos bosques con fines cinegéticos.
En la región existen numerosos centros de deportes de invierno y refugios de montaña. Sus ríos de corriente rápida privilegian el desarrollo del deporte de aguas blancas, el rafting y el canotaje.
En La Pampa, caza mayor de ciervos colorados, jabalíes, pumas y otras especies, en cotos autorizados; y entre marzo y abril -época de celo-, presenciar el espectáculo que brindan los ciervos emitiendo bramidos en busca de las hembras. En Neuquén, mountain bike a través de la cordillera de los Andes, ascender al volcán Lanín y animarse a los rápidos del río Aluminé en kayak. En Río Negro, escaladas en el monte Tronador, trekking por los cerros y glaciares, travesías en 4×4 por la Meseta de Somuncurá y buceo en el mar. En los alrededores de San Carlos de Bariloche, además de esquí y snowboard, se practica golf, y en Bahía Serena, windsurf.
En Chubut, rafting en el Corcovado y cabalgatas por la cordillera. Puerto Madryn y Puerto Pirámides, son la meta de buceadores ambiciosos que deciden explorar parques submarinos y restos de naufragios; donde además se ofrecen bautismos submarinos para quienes recién se inician. Allí, la fauna marina se asocia a la aventura de quienes se sumergen en esas aguas del Atlántico. Navegación a vela, esquí acuático, windsurf y mucho sol en playas recónditas y vírgenes.
En Santa Cruz, caminatas sobre el glaciar Perito Moreno, trekking y escalada por las paredes verticales del cerro Torre y del monte Fitz Roy -un gran desafío para montañistas experimentados-, o atreverse a los Hielos Continentales. En Tierra del Fuego, tripular un trineo tirado por perros huskies y viajar en el Tren del Fin del Mundo. Veleros y cruceros navegan por el canal Beagle y otros estrechos fueguinos hacia la Isla de los Estados, el Cabo de Hornos y la Antártida.

Ecoturismo.

La diversidad de la Patagonia, con sus parques y reservas naturales, bosques, lagos, glaciares, montañas, mesetas y su extensa costa marina, es una región ideal para el ecoturismo y la observación de fauna y flora.
Lihué Calel, Domuyo, Tromen, Copahue, Caviahue, Laguna Blanca, Lanín, Nahuel Huapi, Los Arrayanes, Lago Puelo, Los Alerces, Perito Moreno, Los Glaciares y Tierra del Fuego no son solo sugestivos nombres, en la geografía patagónica significan montes de llanuras y mesetas, cerros nevados y volcanes, géiseres y fumarolas, humedales en la estepa, bosques centenarios y hasta milenarios con especies vegetales nativas y fauna autóctona, que se extienden hacia las orillas de los lagos de agua verde esmeralda, paisajes de postal preservados con encantadoras poblaciones enclavadas en las montañas, pequeñas hosterías u hoteles exclusivos y placeres cinco estrellas.
Imponentes mamíferos y aves marinas viven algunas temporadas en las agrestes costas patagónicas donde cumplen parte de su ciclo reproductivo. En Península Valdés, orcas, delfines, lobos y elefantes marinos, y la reina indiscutida: la ballena franca austral. Éstas llegan en junio listas para ser cortejadas; con el calor de diciembre dejan el protagonismo a las playas y acantilados, ideales para el buceo y snorkelling. En Punta Tombo, millares de pingüinos magallánicos arriban en septiembre para incubar sus huevos. En Puerto Deseado, las maravillas de su ría, la colonia de pingüinos de penacho amarillo, miles de aves y la gracia de las toninas overas.
En Río Negro, la gigantesca meseta de Somuncurá tiene personalidad propia; sitio de gran valor con especies de fauna y flora únicas, cuevas con pinturas rupestres, manantiales y bosques petrificados. En Chubut y Santa Cruz, dos yacimientos fósiles asombran con restos de gigantescas araucarias que hace millones de años fueron cubiertas y preservadas por lava y cenizas. En La Cueva de la Manos, manifestaciones pictóricas que sobrevivieron en los aleros por casi 10.000 años, encarnan la prueba de la más antigua expresión de los pueblos sudamericanos.

Turismo Rural.

Enmarcados por la cordillera de los Andes o los glaciares, junto a lagos o surcados por torrentosos ríos, los establecimientos rurales forman parte de la identidad de la Patagonia. Visitar chacras o lujosas estancias patagónicas, recorrer a caballo grandes extensiones, compartir la actividad rural o participar en la producción de quesos caseros, licores y dulces artesanales que formarán parte del menú durante la estadía, son experiencias únicas que permiten conocer su gente, su historia y sus tradiciones.
En las estancias de la región -para los paisanos pioneros y también para los turistas- el día suele empezar con un rodeo, señalada o esquila de ovejas. Más tarde, el almuerzo con un típico asado criollo o un jugoso cordero patagónico acompañados por excelentes vinos argentinos. Cabalgata, polo o pato, caza o pesca deportiva, rafting, escalada, trekking o mountain bike y avistaje de cóndores para el resto de la jornada. Al caer el sol, disfrutar del confort del casco con virtudes propias de hoteles exclusivos y dejarse abrazar por el esplendor de un cielo infinito.

Esquí.

Esquí alpino, extremo, de travesía y nórdico; snowboard, big foot, free style, snow polo, motos y trineos, son algunas de las posibilidades de disfrutar la nieve en la Patagonia.
En Neuquén, centros invernales donde practicar esquí alpino, de fondo y snowboard, como Chapelco, que cuenta con 27 Km de pistas trazadas entre bosques de lengas y 12 medios de remonte, Caviahue, Cerro Bayo, Batea Mahuida, Cerro Wayle y Primeros Pinos. En Río Negro, el centro invernal Cerro Catedral es el más desarrollado de Sudamérica, ofrece 120 Km de pistas y caminos señalizados y 40 medios de elevación de última generación a esquiadores y snowboarders, y una acogedora villa en su base con infraestructura y servicios de calidad; también se practica esquí en las laderas del cerro Perito Moreno. En Chubut, a 13 Km de Esquel, el centro de actividades de montaña La Hoya se caracteriza por su ambiente típicamente familiar; dispone de 14 Km de pistas, 10 medios de remonte y un completo snowpark. En Santa Cruz, se practica esquí en el centro de deportes invernales Valdelén, a 4 Km de Río Turbio, y en el parque de nieve emplazado a 11 Km de El Calafate. En Tierra del Fuego, esquí alpino y nórdico en el Cerro Castor, el centro más moderno del país, con más de 17 Km de pistas, 8 medios de elevación y nieve asegurada hasta octubre, y en numerosas estaciones invernales; además de travesías con raquetas por el bosque y paseos en trineos tirados por perros siberianos.

Pesca Deportiva.

Pesca continental. La Patagonia, una de las regiones vírgenes más vastas del planeta, tiene grandes lagos de origen glaciar y ríos con rápidos de aguas cristalinas. Alimentados por las intensas nevadas cordilleranas ofrecen ricos pesqueros de truchas arco iris, marrones, fontinalis y salmones, en ambientes de una extraordinaria belleza paisajística. La mayoría de ellos están dentro de los parques nacionales; sus ríos nacen en las imponentes montañas de los Andes patagónicos, que conjugan volcanes, profundos valles y glaciares. Las aguas frías de ríos, arroyos, correderas y lagos son óptimas para la pesca con mosca, spinning y, en algunos sitios permitidos, para trolling. En los ríos y arroyos de la región se permite exclusivamente la pesca con mosca. La Patagonia ofrece a los amantes de la pesca la intimidad de una naturaleza preservada; el carácter hospitalario de la gente del lugar, hace que la visita tenga un encanto especial. Empresas especializadas ofrecen equipo y asesoramiento. Los permisos de pesca son obligatorios.
Pesca marítima. La costa patagónica dispone de excelentes lugares para la captura del róbalo, pejerrey, falso salmón de mar y mero. Muchas de estas especies tienen hábitos costeros y se las encuentra a poca profundidad, lo que ha determinado que la actividad se practique principalmente desde la costa; aunque la pesca embarcada está sumando adeptos. San Antonio Oeste, junto al golfo San Matías, el golfo San Jorge, Puerto San Julián y la desembocadura del río Gallegos, son enclaves interesantes para la pesca deportiva.

Paseos y Ocio.

Observación de fauna. A comienzos del invierno austral las ballenas francas del sur acuden puntualmente al golfo San José y al golfo Nuevo, para cumplir con su ritual de apareamiento. Catapultadas por la fuerza de su poderosa cola, las ballenas saltan mostrando la totalidad de su cuerpo y levantan toneladas de agua y espuma en su juego con el mar. Además de las ballenas, es imperdible observar y fotografiar orcas, lobos y elefantes marinos, pingüinos y otras aves; pasear por restingas con marea baja en busca de caracoles y contemplar la fauna costera. En La Pampa, entre marzo y abril -época de celo-, el espectáculo mayor lo brindan los ciervos, cuando se movilizan hacia donde están las hembras y emiten sonidos que se conocen con el nombre de “brama”.
Algunas sugerencias. Navegar por los lagos en modernas lanchas y catamaranes. Tomar baños en las aguas sulfurosas de las Termas de Copahue, a 190 Km de Zapala, de reputadas cualidades terapéuticas. Avistar aves en el Parque Nacional Laguna Blanca, a 42 Km de la misma ciudad. Conocer las agrupaciones indígenas de los mapuches, la mayor de las cuales se encuentra a orillas del lago Rucachoroi. Visitar el Museo Paleontológico “El Chocón”, a 84 Km de Neuquén, que exhibe restos fósiles de dinosaurios. En Trelew, visitar el Museo Egidio Feruglio, y un poco más allá, el galés pueblo de Gaiman. Contemplar el Glaciar Y en cada rincón de la Patagonia, disfrutar de las dulzuras que alcanzan la hora del té y del chocolate caliente. Por la noche, asistir a las afamadas discos de San Carlos de Bariloche o apostar en los casinos de San Martín de los Andes, San Carlos de Bariloche, Viedma, Esquel, Puerto Madryn, Trelew, Rawson, Comodoro Rivadavia, El Calafate, Río Gallegos, Río Grande y Ushuaia.

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