Encandilados: La contaminación Lumínica

Publicado por on May 17th, 2010 y archivado en Columnistas. Sigue las actualizaciones de esta noticia mediante RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta a esta noticia.

Por Moira Arévalo Bustos.

Prensa Pura Digital

Es indudable que el alumbrado exterior es un logro que hace posible desarrollar múltiples actividades en la noche, pero es imprescindible iluminar de forma adecuada, evitando la emisión de luz directa a la atmósfera y empleando la cantidad de luz estrictamente necesaria allí donde necesitamos ver.

Toda luz enviada lateralmente, hacia arriba o hacia los espacios en donde no es necesaria no proporciona seguridad ni visibilidad y es un despilfarro de energía y dinero.

La contaminación lumínica consiste en la emisión de flujo luminoso de fuentes artificiales nocturnas en intensidades, direcciones, rangos espectrales u horarios innecesarios para la realización de las actividades previstas en la zona en la que se instalan las luces.

Un ineficiente y mal diseñado alumbrado exterior la inexistente regulación del horario de apagado de iluminaciones publicitarias, monumentales u ornamentales, generan este problema cada vez más extendido.

Ante la escasa conciencia social el problema sigue en ascenso, pese a que genera numerosas y perjudiciales consecuencias como el aumento del gasto energético y económico, la intrusión lumínica, la inseguridad vial, el dificultar el tráfico aéreo y marítimo, el daño a los ecosistemas nocturnos y la degradación del cielo nocturno, patrimonio natural y cultural, con la consiguiente pérdida de percepción del Universo y los problemas causados a los observatorios astronómicos. Estos perjuicios no se limitan al entorno del lugar donde se produce la contaminación -poblaciones, polígonos industriales, áreas comerciales, carreteras, etc.-, sino que la luz se difunde por la atmósfera y su efecto se deja sentir hasta centenares de kilómetros desde su origen.

Es posible aplicar medidas que, manteniendo un correcto nivel de iluminación, llevarían a prevenir la contaminación lumínica. Algunas de ellas pueden ser: Impedir que la luz se emita por encima de la horizontal y dirigirla sólo allí donde es necesaria. Emplear de forma generalizada luminarias apantalladas cuyo flujo luminoso se dirija únicamente hacia abajo. Iluminar exclusivamente aquellas áreas que lo necesiten, de arriba hacia abajo y sin dejar que la luz escape fuera de estas zonas. Regular el apagado de iluminaciones ornamentales, monumentales y publicitarias. Prohibir los cañones de luz o láser y cualquier proyector que envíe la luz hacia el cielo.

¿Quién hubiera pensado que la luz contaminara? “Todo exceso hace mal” y la combinación entre los excesos del hombre con la luz ha hecho de esto una lamentable realidad.


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