Alertan que se profundiza la «limpieza» de marcas de vinos en súper y vinotecas

Publicado por on May 10th, 2010 y archivado en Marketing. Sigue las actualizaciones de esta noticia mediante RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta a esta noticia.

La producción de vino en la Argentina alcanzó uno de los puntos más altos durante el año 2006, cuando se totalizaron unos 15,3 millones de hectolitros. A partir de allí, año a año los niveles fueron mermando hasta los 12,1 alcanzados el año pasado.


Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), exactamente cuatro años atrás, operaban en el país unas 943 bodegas. Considerando que en esos momentos el promedio era de cinco marcas por empresa y que, a su vez, cada una contenía 3 variedades distintas –es decir, diferentes tipos de blends- esto implicaba que en la Argentina existían más de 14.000 etiquetas diferentes, tanto para el mercado internacional como el local.

Sin embargo, en los dos últimos años, esta cifra habría mermado de manera paulatina, por un cóctel que juega en contra de las bodegas nacionales, principalmente las más pequeñas: falta de financiamiento, problemas para inyectar fondos y “pasar al siguiente nivel” y, por supuesto, un consumo que se contrajo y perdió dinamismo en manos de la cerveza.

Que esta bebida le quite market share al vino no es un capricho: los expertos destacan que, actualmente, en un supermercado, por poco más de diez pesos se puede acceder a una cerveza ultra premium, mientras que los precios de los vinos han subido a medida que los costos comenzaron a apretar a los bodegueros a tal punto que ya es poco probable encontrar alternativas de buen nivel con un billete que lleve la imagen de Manuel Belgrano.

En este contexto, este medio dialogó con Ariel Ansaldo, director de Brands, una de las principales comercializadoras de vinos y espirituosas del mercado argentino -que opera con marcas como NQN, Bodegas Cruz de Piedra, Viniterra y Don Diego-, quien sostuvo que “el segmento de precios bajos ha sufrido un incremento de costos que hace imposible comercializar un vino con una calidad aceptable por debajo de los $10”

Al respecto, destacó que “la inflación es la culpable del deterioro del poder adquisitivo en los sectores de la población que acostumbran a consumir productos del segmento de vinos de menos de ese valor”.

Además, agregó que “la industria vitivinícola en general está sufriendo una suba de costos que está siendo producida por un reacomodamiento de los márgenes de rentabilidad de los productores, que durante mucho tiempo, fueron la variable de ajuste del sector. Hoy, esos productores están sentados sobre sus vinos o uvas, sin bajar el precio, lo que incrementa aún más los costos de la industria”.

Sin embargo, además de la inflación, uno de los mayores dolores de cabeza para las bodegas argentinas, principalmente para las más jóvenes o con estructuras muy pequeñas, es que el mercado, lejos de ampliarse, año a año se está achicando.

En este sentido, Ansaldo aseguró que en los últimos años “hubo una sobreabundancia de marcas porque en los años con crecimiento del PBI en el país las bodegas lanzaron líneas adicionales de productos, que en muchos casos no tenían el más mínimo sustento comercial”.

“Sucede que hoy la gente elige sobre lo seguro y lo probado, y es allí en donde comienzan a caerse muchas propuestas que no tiene una planificación a largo plazo”, disparó.

Es así como “las cadenas de supermercados, vinotecas y hasta algunos restaurantes, han comenzado un proceso de ´limpieza de etiquetas´, es decir, lo que no rota o aquel producto que no les de la rentabilidad promedio que el sector le da, lo dan de baja”.

”Este fue un duro golpe para muchas bodegas que estaban en una góndola con el mote de boutique, y que a partir de la baja de ventas, y del estiramiento en la cadena de pagos, perdieron el lugar en manos de las marcas que mas rotan”, recalcó.

Ansaldo aseguró que “están quedando afuera las marcas de bodegas de menor volumen de venta y aquellas que no otorgan las bonificaciones que los clientes requieren. También aquellas que no ponen dinámica en el mercado comercial”.

En este contexto, Ansaldo alertó que, “en la medida en que el mercado no crezca, este proceso va a continuar. Y si las bodegas no hacen bien los deberes este año tan particular, más de una no va a tener la espalda para seguir”.

Los que más crecen
Como contrapartida, el directivo aseguró que “el segmento que realmente está aumentando considerablemente su participación es el de los $15, porque el corrimiento de precios hacia arriba fortalece a los vinos que ya estaban posicionados en el segmento medio”.

Mientras tanto, los vinos súper y ultra premium, todavía son jugadores marginales en la maquinaria del negocio: “La gama superior de precios en nuestro país es tan insignificante en su participación del mercado, que cualquier acción que lleven adelante los líderes del segmento, hace que se disparen los ratios de ventas”.

Por otra parte, Ansaldo destacó que hay buenas perspectivas en el canal del on-premise (restaurantes): “Se está recuperando lentamente, ya vivió un proceso de limpieza de clientes que concursaron o que simplemente desaparecieron porque los números no les cerraban. Sin embargo, los que quedaron, están presionando fuertemente a las bodegas para que prácticamente éstas se conviertan en socios de los restaurantes, pero sólo en la inversión inicial”.

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