Conocer la edad de sus arterias, clave para reducir el riesgo cardíaco

Publicado por on Abr 20th, 2010 y archivado en Columnistas. Sigue las actualizaciones de esta noticia mediante RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta a esta noticia.

Un análisis de enzimas permite conocer cuántos años tienen las arterias, que difieren de la edad cronológica y saberlo posibilita un enfoque más personalizado para tratar la hipertensión. Hombres y mujeres requieren diferentes tratamientos

Con tratamientos personalizados, diferenciados según el sexo y la edad del paciente -no tanto la edad cronológica del paciente, sino la edad arterial, marcada por el análisis de la enzima cuyo descubrimiento mereció el último Premio Nobel de Medicina- se logra un mejor control de la hipertensión arterial (HTA).

Algunos de los estudios que lo demuestran, entre muchas otras novedades, serán presentados y discutidos en el XVII Congreso Argentino de Hipertensión Arterial, que se realizará desde hoy y hasta el sábado 17 de abril en el Sheraton Hotel & Towers de la ciudad de Buenos Aires, y al que asistirán importantes personalidades locales y del Exterior.

La HTA es la principal causa de accidente cerebro vascular (ACV) o infarto cerebral, y hace que silenciosa y sostenidamente se vayan deteriorando las arterias -con el consiguiente riesgo de infarto de miocardio-, la función vital de los riñones y, según se descubrió más recientemente, la función cognitiva, porque afecta al cerebro a través de imperceptibles microinfartos.

Se sabe que entre las principales causas modificables que la provocan están el sedentarismo, el tabaquismo, la obesidad, el alto consumo de sal, y que factores metabólicos como el colesterol o la diabetes empujan su aparición. También influyen la predisposición genética y hasta ciertas características de la personalidad. Hay una amplia gama de estrategias de tratamiento, pero actualmente sólo un 14% de los pacientes hipertensos logran mantener su presión en niveles que no les representen un riesgo significativo. Nuevas investigaciones buscan, por lo tanto, descubrir factores que permitan mejorar esos resultados, dirigiendo los tratamientos más específicamente a las características de cada paciente.

La edad arterial es un factor complejo que permite medir objetivamente cuán deterioradas están las arterias por causa de los factores de riesgo, en comparación con un cierto grado de deterioro natural correspondiente a la edad real del paciente. El año pasado se demostró que conocer los niveles de la enzima telomerasa, medidos a través de un análisis genético de la sangre, permite aplicar fármacos específicos que controlan mejor la HTA y reducen el riesgo de infarto cardio y cerebrovascular.

La presentación y discusión de estos estudios formará parte del tema central de este Congreso organizado por la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), que serán las múltiples relaciones entre la HTA y la enfermedad vascular aterosclerótica. «En esta área vamos sumando ladrillos de conocimiento que nos permiten llegar a los mejores tratamientos con los que mejorar el pronóstico de los pacientes con HTA», subrayó el presidente del Congreso, doctor Daniel Suárez.

«Si bien el de la enfermedad aterosclerótica será el tema central, tenemos un temario muy amplio», señaló a su vez el doctor Hernán Gómez Llambí, presidente de la SAHA, quien recordó que el control de la HTA es una especialidad muy amplia que involucra, entre otros, a cardiólogos, nefrólogos, diabetólogos, neurólogos y médicos generalistas.

El envejecimiento acelerado
«Los métodos basados en la genética son sin duda el futuro, aunque actualmente tenemos formas de medir el envejecimiento vascular acelerado», señaló Gómez Llambí en referencia al análisis de la telomerasa, enzima que determina la capacidad de renovación de las células que se pierde con la edad, y cuya función en los cromosomas fue descubierta por los científicos Elizabeth Blackburn, Elizabeth Creider y Jack Szoztak, que recibieron el Premio Nobel en 2009.

La cardióloga Carol Kotliar, quien se referirá en el Congreso a este tema, explicó que en la actualidad hay tratamientos específicos para el fortalecimiento de las paredes arteriales, que aplicados adecuadamente según el índice de envejecimiento vascular prematuro (early vascular aging, o EVA), «está demostrado que permiten controlar mejor la HTA y que reducen el riesgo de infarto y de ACV». En la actualidad se detecta este deterioro prematuro de las arterias mediante la mecánica vascular, que incluye la evaluación de la rigidez, el grosor de las paredes arteriales, la función de sus tejidos y la detección de placas de ateroma, mediante técnicas como la ecografía Doppler aplicadas a las arterias carótida y femoral. Los pacientes con mayor deterioro reciben un tratamiento diferenciado, aseguró. Kotliar quien también se referirá al impacto causado por los trastornos del ánimo sobre las paredes arteriales.

Entre los destacados invitados del exterior que se referirán a los mecanismos del envejecimiento arterial estará el cardiólogo galés John Cockroft, del Instituto de Investigación del Corazón de de la Universidad de Cardiff, quien el viernes 16 participará de una mesa redonda con especialistas extranjeros y locales acerca de los alcances y la aplicabilidad clínica de los nuevos métodos basados en la detección de EVA, y el danés Henrik Poulsen, profesor de farmacología clínica en Copenhague.

¿Tratamiento diferente para ellas?
Por diferencias fisiológicas y hormonales, la HTA se manifiesta de maneras diferente en el hombre y en la mujer. Se sabe que los estrógenos tienen un efecto adicional protector de la vasculatura que las mantiene a ellas relativamente menos expuestas a las enfermedades cardiovasculares durante la edad fértil, pero que a partir de la menopausia –justamente cuando los niveles de estas hormonas femeninas caen– se incrementan notablemente la prevalencia de la hipertensión y otros factores de riesgo cardiovascular. Luego de la menopausia la mujer puede incrementar los valores de presión arterial, pudiendo igualar o superar los valores del hombre a igual edad, advierte la doctora Judith Zilberman, cardióloga del Hospital Argerich y presidenta del Comité Científico del Congreso.

Zilberman, que preside además el Comité de Enfermedades Cardiovasculares de la Mujer Adulta de la Federación Argentina de Cardiología, explica que los estudios de investigacion desde hace tiempo estudian los diferentes mecanismos fisiopatológicos de las enfermedades cardiovasculares entre ambos sexos y al comportamiento de la presión arterial en las mujeres luego de la menopausia. Actualmente no existen estudios clínicos diseñados para evaluar la diferencia de efectividad del tratamiento antihipertensivo entre ambos sexos.

«El conocer acerca de las diferentes respuestas a los tratamientos antihipertensivos actuales en mujeres y varones sin duda mejoraría las estrategias de tratamiento y nos permitiría obtener una reducción mayor del riesgo, teniendo en cuenta las diferencias», señaló la doctora. En el Congreso estará nuevamente presente la doctora Jane Reckelhoff, profesora de Fisiología y Biofísica del Centro Médico de la Universidad de Mississippi (EE.UU.), referente internacional en este tema, disertando sobre los mecanismos hipertensivos en las mujeres con síndrome de ovario poliquístico.

Los doctores Olga Páez y Guillermo Fabregues coordinarán una mesa redonda conjunta entre la SAHA y la American Physiological Society sobre la HTA en los diferentes períodos de la vida de la mujer.

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