Las obras que los museos no quieren

Publicado por on Mar 29th, 2010 y archivado en Cultura. Sigue las actualizaciones de esta noticia mediante RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta a esta noticia.

Por falta de espacio, calidad o dudas sobre la autenticidad de una pieza, muchas donaciones de arte son rechazadas.

Todos los años, artistas, familiares de artistas fallecidos y coleccionistas ofrecen donar obras a los principales museos de arte del país y no siempre se encuentran con una respuesta positiva. ¿Los motivos para el rechazo? Falta de espacio, de calidad, de relación con el perfil del patrimonio de la institución o dudas sobre la autenticidad de la obra.

Por eso un museo no sólo se define por las obras que acepta, sino también por las que desestima.

Los directores de los museos consultados por LA NACION reconocen que no es una situación agradable decir que no, pero que es parte de su tarea para conformar la mejor colección posible.

Los casos que se les presentan son variados. Entre los más curiosos está el de haber recibido el ofrecimiento de láminas enmarcadas de obras de artistas importantes que alguna vez habían formado parte de un almanaque y que el donante pensaba que eran originales.

«Hay obras de artistas fallecidos que les quedaron a la familia y que, con buen criterio y voluntad, intentan donar porque no les encuentran otro destino. Pero habitualmente es una obra que ya tenemos, o que no es representativa para el museo o que no tiene la calidad que pretendemos», explicó a LA NACION Alejandro Dávila, director del Museo Caraffa de Córdoba.

Dávila comentó que, por otro lado, están los artistas vivos que intentan donar obras y que, en ese caso, buscan que la donación sea una creación importante porque «la obra que se dona pasa a la posteridad». El año pasado, de los 20 ofrecimientos que tuvo el museo, de artistas de todo el país, fueron aceptados el 50 por ciento.

En el Museo Sívori suele haber una media docena de ofertas de donación por año. Su directora, María Isabel de Larrañaga, expresó que las tres variables para aceptar una obra son la calidad, el prestigio del artista y que la pieza esté en relación con el perfil de la colección. En el caso del Sívori, como la institución depende del gobierno porteño, se debe contar además con su aprobación.

Por otra parte, en el Museo de Arte de Tigre toda donación debe estar avalada por el municipio y aprobada mediante decreto por el Concejo Deliberante. Desde la gestión de la arquitecta Diana Saiegh, se implementó una política de donación que establece que solamente se puede aceptar obra que complete la colección de arte argentino figurativo de los siglos XIX y XX.

«Es un tema delicado porque hay que mediar entre los sentimientos de la persona que con muy buena predisposición se acerca al museo y la responsabilidad profesional de velar por un patrimonio que es de todos los ciudadanos», dijo Saiegh.

Equipo de expertos

La directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba), Laura Buccellato, sostuvo que un museo debe elegir la obra de acuerdo con su perfil y con su identidad, y que la decisión tiene que recaer en un equipo de expertos. «La garantía de que un museo pueda tener una buena colección es que tenga buenos investigadores», sostuvo.

En un sentido similar opinó María José Herrera, jefa del departamento de investigación y curaduría del Museo Nacional de Bellas Artes, quien sostuvo: «Lo importante para decidir es formar consensos de expertos para ver la mayor posibilidad de pensar distinto».

En el Bellas Artes, el museo que atesora el patrimonio más importante del país, las obras de arte que se incorporan en la colección por donaciones son evaluadas, en primera instancia, por el Consejo Consultivo del museo y, en segundo lugar, por el Comité Evaluador de Ingreso de Bienes de la Secretaría de Cultura de la Nación. Además, el equipo técnico de la institución analiza las obras y produce informes que sirven de base para los posteriores análisis del Consejo y el Comité.

Posición antipática

«La posición de rechazo de donación es antipática porque se trata de un gesto generoso, pero no tiene sentido para nadie acumular obra por acumular. La mayor parte de lo que nos ofrecen lo aceptamos y, lo que no, es porque no tiene que ver con el perfil curatorial de la colección», explicó Marcelo Pacheco, curador en jefe de Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).

Pacheco contó que el año pasado un coleccionista ofreció donar al museo una obra de Fernando Fader y le dijeron que no, porque el patrimonio del museo se inicia con el momento de la vanguardia local y del continente a partir de figuras, como las de Emilio Pettoruti, Xul Solar y Tarsila do Amaral.

Otro tema en el que coincidieron las voces consultadas es que la posibilidad de ingreso de una nueva obra requiere no sólo pensar en un espacio para exhibirla y guardarla, sino también en la importancia fundamental de poder cuidarla en condiciones óptimas.

Alberto Bellucci, director del Museo Nacional de Arte Decorativo, agregó dos posibles causas más para desestimar una donación: la falta de información sobre la autenticidad y procedencia de las piezas y el pedido de cargo de exhibición permanente.

«Hace pocos días, tuve una propuesta de donación con cargo de exhibición permanente y dije que no, salvo que se trate de algo muy excepcional», explicó Bellucci. En el museo que dirige, del total de donaciones que se ofrecen por año -que no son muchas- se acepta, en promedio, la mitad.

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