Energía: ni creación ni destrucción, sólo transformación

Publicado por on Mar 25th, 2010 y archivado en Cultura. Sigue las actualizaciones de esta noticia mediante RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta a esta noticia.

Por Moira Arébalo Bustos. La energía es indispensable para que un organismo puede crecer o reproducirse: cuando un animal se mueve o respira consume energía, los vegetales consumen energía solar para hacer la fotosíntesis; pero además de usar la energía para su subsistencia biológica la usa para satisfacer necesidades como vivienda, transporte, bienes y servicios… es indispensable.

El hombre usó desde tiempos remotos la fuerza de los animales, la suya propia, la combustión obtenida al quemar madera partiendo del fuego, la luz solar, el calor, el movimiento, el agua, el viento; o sea, todos los recursos que la naturaleza le proveyó a fin de obtener energía.

Más adelante, en el Siglo XIX con la Revolución Industrial el hombre obtuvo la energía de combustibles fósiles, cuyas fuentes son recursos naturales no renovables, como son el petróleo, el gas y el carbón. Por último surge la energía nuclear.

A partir de esto podemos diferenciar dos tipos de fuentes de energía: las no renovables que son las que generan energía agotando recursos naturales no renovables como la energía de combustibles fósiles o la energía nuclear. Al producir o usar estas fuentes se liberan gases que contaminan y dañan el medio ambiente, agravando el efecto invernadero. Además para extraer la energía se necesitan obras de gran envergadura, que causan un enorme impacto ambiental generando desertización, calentamiento de aguas por las centrales nucleares, etc. Por eso conviene usar fuentes de energías renovables. ¿Cuáles son estas energías renovables o alternativas? Son las que generan energía sin agotar recursos virtualmente infinitos, aprovechando procesos energéticos naturales como el agua de los ríos, de mares, el sol, el viento, la energía geotérmica y de biomasa.

Es ya sabido que el consumo de energía es uno de los grandes medidores del progreso y bienestar de una sociedad. El concepto de «crisis energética» aparece cuando las fuentes de energía de las que se abastece la sociedad se agotan. Un modelo económico como el actual, cuyo funcionamiento depende de un continuo crecimiento, exige también una demanda igualmente creciente de energía. Partiendo de que las fuentes de energía fósil y nuclear son finitas, es inevitable que en un determinado momento la demanda no pueda ser abastecida y todo el sistema colapse, salvo que se descubran y desarrollen otros nuevos métodos para obtener energía: éstas serían las energías alternativas. La discusión energía alternativa/convencional representa un cambio que necesariamente tendrá que producirse durante este siglo porque  las energías alternativas, aun siendo renovables, también son finitas, y como cualquier otro recurso natural tendrán un límite máximo de explotación. Por tanto, incluso aunque podamos realizar la transición a estas nuevas energías de forma suave y gradual, tampoco van a permitir continuar con el modelo económico actual basado en el crecimiento perpetuo. Ahí es donde la conciencia y la cultura del ahorro energético y condena del despilfarro se tornan fundamentales.

Sé que hay mucho por hacer pero la esperanza también es una energía renovable e inagotable y además, estoy convencida de que “aquí hay semilla para mejorar el mundo. Semilla para volver a creer…” Sumate.

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