Libros. Siglos de Oro:El castigo sin venganza de Lope de Vega, un drama de honor

Publicado por on Mar 17th, 2010 y archivado en Cultura. Sigue las actualizaciones de esta noticia mediante RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta a esta noticia.

En los siglos XVI y XVII, el honor y muy especialmente el honor conyugal era un valor esencial para el hombre. El adulterio de la esposa era uno de los mayores delitos que ésta podía cometer y facultaba al marido a tomar justicia por su mano, tanto contra la mujer como contra el amante.

Por ello, no es de extrañar que el Teatro de ese tiempo, es decir, el de nuestros Siglos de Oro, adoptase este tema como uno de sus favoritos, dando lugar a un subgénero conocido precisamente así, como dramas de honor. Todos los dramaturgos del periodo trataron estos asuntos.

En buena lógica, uno de quiénes más y mejor lo hicieron fue Lope Félix de Vega Carpio (Madrid, 1562-1635), llamado ‘el Fénix de los ingenios’ por lo abundante de su producción y por la calidad de la misma. Y es lógico que los tratara porque fue precisamente Lope quién creó y marcó las normas de este teatro, genuinamente español y conocido como la Comedia Nueva. Un género que, partiendo de la incipiente dramaturgia castellana, llevó a cabo una verdadera revolución, elevando el teatro español a categoría universal y otorgándole una popularidad entre las gentes que, para hacernos una idea, podría compararse con la que poseen hoy los deportes de masas.

Junto a obras como Peribáñez y el Comendador de Ocaña o Fuenteovejuna, en las que el honor en juego es el de la dignidad del plebeyo o la de todo un pueblo que no se deja dominar por el poderoso y sus decisiones injustas, también trata Lope el tema del adulterio u honor conyugal en otras, entre las que sobresale El castigo sin venganza.

Escrita en 1631, cuando el autor contaba ya sesenta y nueve años y perfecta en su estructura, El castigo sin venganza presenta al duque de Ferrara, un libertino que, para contentar a su pueblo, se casa con la también noble Casandra. El hijo natural del duque, Federico, ve con malos ojos esta unión pues, de tener un descendiente, él perdería sus derechos hereditarios. Una vez llevado a cabo el matrimonio, el aristócrata continúa con su vida disipada.

Poco a poco, Federico se enamora de Casandra y, cuando el duque parte a la guerra, viven como amantes. Al regresar de la campaña el de Ferrara, que vuelve arrepentido de su vida anterior y dispuesto a ser un buen esposo, se entera por un anónimo de la traición de su hijo y, a través de una espeluznante argucia consigue que Federico mate a Casandra y luego ordena que sea ejecutado.

Lope, un genio a fin de cuentas, proporciona un giro al tema del honor que resulta original. El duque no ejerce la venganza por la humillación a su honor conyugal –cree que el adulterio se ha producido como castigo del cielo a su vida libertina- sino que lo que desea castigar es la traición filial, el hecho de que su hijo haya traicionado su confianza. Por ello, no ejecuta la venganza por su propia mano, sino que urde un maquiavélico plan para llevarla a cabo. Sin duda, se trata de una de las mejores creaciones del teatro lopesco e incluso de todo el producido durante nuestros Siglos de Oro.

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